Diario de Magalia. 28 de septiembre de 2019

Mi nombre es Magalie y vivo en Magalia, un Castillo-Palacio en el que merodeo a mis anchas con la libertad del no-cuerpo. Yo puedo verte, tú a mí no. Mi existencia se limita a mera rumorología creada por quienes pasan por aquí: he visto algo, he oído esto, yo una vez sentí lo otro… Pequeños descuidos, por mi parte, convertidos en leyendas urbanas, por la vuestra.
A veces la soledad me estrangula en bucles de espinas.

Hoy estoy contenta, al fin han llegado las 15 artistas de los Encuentros de Creación de la Red de Teatros Alternativos. Le he pedido prestado a mi amiga Virginia su fino abrigo de grandes bolsillos, es perfecto para la ocasión y para este tiempo, aunque me llevara un rato vaciarlo de piedras.

Los encuentros vuelven a Magalia después de varios años, recuerdo perfectamente cómo eran aquellas primeras ediciones. El castillo bullía en innovación escénica, y yo con ella. Me dio por hacer instalaciones con rollos de papel higiénico, pero contrariaban demasiado y volví a la escritura.

 

Hay muchas mujeres y eso me encanta. Por si no te has dado cuenta, escribo en femenino como gesto político, gramático e inclusivo. He aprendido a ser ecotransfeminista y lo practico así y asao.

También he visto a María y Miguel, que siguen al frente de la Red. No han cambiado nada, me gustan. Se han pasado la mañana disponiéndolo todo para la llegada de las creadoras. Espacios para trabajar, oficina móvil, áreas de descanso, material informativo. En el equipo hay dos personas que no recuerdo, deben ser nuevas. Una tal Mercedes, periodista que lleva comunicación y Ángel, ayudante de producción. Son muy altas y tienen deje del sur. Entre el equipaje me ha parecido ver una máquina de escribir y un sacapuntas eléctrico. Estoy deseando escuchar el sonido de ambos, aunque espero que no sea de madrugada. También duermo.

A las 17.30 se han reunido, se han presentado y han compartido lo que van a hacer. Me ha gustado mucho escuchar a Caterina, que va a desarrollar una relatoría. También a Jacobo y Álvaro, presidente y miembro de la Junta Directiva de la Red. Por lo visto Álvaro antes llevaba barba y ha aparecido afeitado, todas le han comentado los años que se ha quitado. “No se admiten menores por aquí”, ha tenido su gracia.

Luego han dado una vuelta por alrededores del castillo y se han sorprendido mucho, claro. Hay una belleza en todo esto, firme y robusta, como los muros que lo sostienen.

 

En el claustro han forrado una de las columnas con papel marrón, en el que han escrito, “Díselo a Mónica” y debajo había pegados con celo un par de papelitos escritos a máquina. Esa parte me la he perdido y no entendí bien el juego, pero investigo y os  lo cuento mañana.

Suele haber buen ambiente en estos encuentros, al menos es lo que recuerdo, y mucha actividad a todas horas. A todas. Os lo iré narrando cada día, me he designado cronista oficial de la cosa, inspirada por mi colega Djuna Barnes, pionera del nuevo periodismo, además de escritora, poeta… ¿Habéis leído su entrevista a una gorila? Os la recomiendo.

Buenas noches y amaneceres.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.